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viernes, 29 de septiembre de 2017

Lo hacemos y ya vemos: El poder de las segundas oportunidades

Tras cuatro años en cartel, el gran éxito musical “La Llamada” se traslada a la gran pantalla

En la vida siempre hay que tener segundas opciones. Javier y Calvo y Javier Ambrossi son los autores y directores del gran fenómeno de “La Llamada”, un musical que habla de muchas cosas, pero que, ante todo, habla de libertad, de la importancia de tomar decisiones, y del poder de descubrir y afrontar cosas que uno mismo nunca pensó encontrar. En su caso, fue justamente “La Llamada” aquella segunda opción que les abrió un mundo totalmente nuevo. Frustrados ante su escaso trabajo como actores, poniendo copas con Belén Cuesta en el “Válgame Dios” en el caso de Ambrossi, y formando parte de producciones en las que no se sentía realmente realizado en el caso de Calvo, decidieron tomar las riendas de su propia trayectoria y escribir la obra de teatro que cambiaría sus vidas para siempre. Aquella pequeña función que nació como un proyecto lleno de ilusión en el “off” del Teatro Lara de Madrid hace ya 4 años, hoy se ha convertido en un verdadero fenómeno que ha cosechado miles de espectadores, premios y aplausos de la crítica, e incluso un tropel de fans (a los que también se les llama “Llamaders”), que reinciden de manera compulsiva sus visitas al Campamento La Brújula.

Si, parecía que después del lanzamiento de “Paquita Salas” el talento de los Javis no podía cosechar más éxitos, pero una vez más, lograron sorprendernos dando un paso más allá lanzando la versión cinematográfica de “La Llamada” en la gran pantalla española. Ésta, además, va encabezada por las protagonistas que encarnaron a los míticos personajes desde un primer comienzo. Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta, Gracia Olayo y Richard Collins-More interpretan un argumento maravillosamente delirante que se sitúa en un campamento de verano cristiano en el que dos adolescentes se quedan un fin de semana castigadas por haberse escapado a un concierto de electro latino. A una de ellas se le aparece Dios (esa es “la llamada”) y no sabe cómo reaccionar. Todo el film corre a lo largo del lema “Lo hacemos y ya vemos”, refiriéndose a que nada es tan grave como para no atreverse a tomar decisiones y a que, si algo sale mal, habrá que centrase en a otra cosa, pero lo importante siempre será arriesgarse e intentarlo.



lunes, 11 de septiembre de 2017

11 de septiembre

Prólogo

Me hace mucha gracia pensar en cómo conocí a Emilio. Hacía tiempo que me había entrado en la cabeza la idea de comprarme mi primera cámara, y me daba igual cual fuera: analógica o digital, instantánea o desechable, ni siquiera sabía lo que estaba buscando, pero cualquier cosa me valía con tal de huir de una mano pegada a un teléfono. Cuando entré en aquella tienda, ese chico tan majo, que resultaba ser también fotógrafo, se armó de paciencia conmigo, y, entre cliente y cliente que entraba, me guió aconsejándome sobre cuál de ellas podría ser la mejor opción para mí. No solo salí de allí con una cámara analógica chulísima (y bien alternativa) en la mano, si no con la oferta de posar para él haciendo algo guay juntos.
Pasaron algunas semanas y por fin quedamos. A medida que avanzaba el tiempo me iba soltando, y es que, a partir de la primera Polaroid, la cosa fue rodada. Fue justo entonces cuando me contó que muchas veces le gustaba que la otra persona se abriese y hablara sobre si mismo mientras él le fotografiaba.
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No siempre fue fácil, pero lo cierto es que, ahora más que nunca, me doy cuenta de la suerte que tengo. Me siento libre de amar a quien quiera, aunque eso no lo solucione todo para nada. Tal vez me pase lo que le pasa a mucha gente, que se entrega demasiado por alguien que, en un momento dado, llega a convertirse en una pura idealización de la realidad. A veces la atracción supera a lo tierno, pero hasta ahora he logrado mantenerme fiel a mí mismo sin dar a nadie más de lo que me apetece o se merecen.  Me gusta pensar que algún día llegará la persona adecuada, pero, mientras tanto, me repito a mí mismo que yo solo puedo hacerme feliz. Ya sea haciendo fotos, dibujando, cantando con el vaho en la ducha, preparándome mi plato favorito o diciéndole a mi madre que la quiero, sin esperar que nadie me vaya a completar o ser la solución a todos mis problemas. Creo firmemente en lo siguiente:

Encuentra aquello que amas y hasta harías gratis. Si algo no te gusta, cámbialo. Si buscas el amor, para. Lo encontrarás por el camino cuando empieces a trabajar por tus sueños.